6 tips para organizar tu semana y hacerla más productiva

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6 tips para organizar tu semana y hacerla más productiva


Tener un horario para tu día te ayudará a administrar tu tiempo con más eficiencia. Puedes hacer más cosas y es menos probable que olvides tareas o te desvíes. Aunque podría parecer más simple hacerte cargo de las cosas a medida que se presenten, podrías abrumarte, desorganizarte y olvidar cosas. Hacer y mantener un horario puede tomar un poco de tiempo para que te acostumbres, pero pronto te alegrarás de haberlo hecho; te ayudará a reducir el estrés y hacerte sentir con más control de tu vida. Organizar tu día te permite autorregularte y monitorear tu propio comportamiento manteniendo un registro de lo que necesitas hacer y lo que has hecho

1. Despertar temprano

La primera clave para tener un día a día productivo es despertar temprano. Tomarse el tiempo para todo, desde la ducha en la mañana hasta hacer deporte. Despertar temprano te permite iniciar el día con una victoria y establecer el tono para un día feliz y productivo. Una de las razones por las que a las personas no les gusta madrugar es porque prefieren permanecer despiertos hasta tarde.

2. Las agendas, el mejor aliado

Asegúrate de que el calendario tenga el espacio apropiado para listar tus tareas. Algunos calendarios ofrecen planificadores semanales, diarios o por hora. También puedes usar un cuaderno. Elige lo que se adapte mejor a tus deseos y necesidades. Elijas lo que elijas, comprométete con tu decisión. No trates de tener una agenda para el trabajo, una para la escuela, etc. Todo debe estar en un lugar.

3. Organiza tus tareas.

Los calendarios electrónicos te permiten clasificar diferentes tareas por colores. Por ejemplo, puedes asignarle el color rojo a las cosas relacionadas con el trabajo, azul a las cosas relacionadas con la escuela, verde a las tareas domésticas, anaranjado a las vacaciones y rosa al ejercicio. También puedes hacerlo fácilmente si usas un calendario de papel o un cuaderno; simplemente usa bolígrafos, lápices o resaltadores de colores. Una vez que hayas diferenciado los diversos tipos de tareas que necesitas organizar, puedes trabajar para priorizarlas.

  • Organizar y clasificar tus tareas por colores también te ayudará a visualizar y entender a qué le dedicas mucho de tu tiempo. Por ejemplo, podrías ver que hay mucho rojo (trabajo) y verde (tareas domésticas) en tu horario, pero muy poco rosa (ejercicio). Notar la escasez de ejercicio podría ayudar a motivarte para intentar programar más tiempo para ello.

4. Prioriza tus tareas

Es importante determinar qué tareas son más importantes y deben realizarse primero y cuáles pueden esperar. Usemos un ejemplo para aprender la priorización. Digamos que tienes una reunión de trabajo, un informe de laboratorio, un ensayo y una presentación en la misma semana.

  • Hazte algunas preguntas para descubrir qué deberías hacer primero y por cuánto tiempo: ¿Qué tarea tengo que presentar primero? ¿Qué tareas tomarán la mayor cantidad de tiempo en completar? ¿Qué tareas son más importantes en relación a su valor? Por ejemplo, ¿cuánto me sirven las reuniones o cuanto me valen los exámenes, el informe de laboratorio, el ensayo y la presentación en términos de tu calificación final? ¿Qué tarea será la más exigente?
  • Finalmente, necesitarás decidir si la fecha límite, la duración del tiempo necesario o el valor relativo de tus tareas programadas es tu prioridad. Tú te conoces mejor a ti mismo y tus habilidades.

5. Programa tiempo para cada tarea

Escribe cuánto tiempo esperas pasar en cada tarea. Por ejemplo, podrías haber programado tiempo en un día dado para tus reuniones (1 hora) o para estudiar (2 horas), ejercitarte (1 hora), escribir 2 correos electrónicos (30 minutos) y pasear al perro (30 minutos). Es clave permitirte la cantidad de tiempo necesario para completar cada tarea; solo te estresarás si programas un horario demasiado ajustado y no eres realista acerca de la cantidad de tiempo que tardan las cosas.

  • Recuerda incorporar tiempo de viaje en tu horario. Por ejemplo, ¿necesitas manejar desde la biblioteca donde estudias al gimnasio?


6. Evalúa y haz ajustes según sea necesario

Es importante revisar de vez en cuando para determinar si tu horario está funcionando para ti. Una forma de hacerlo es observar tu agenda diaria evaluando al mismo tiempo tus propios estados de ánimo y sentimientos. ¿Ves más que nada marcas de verificación al lado de las tareas y generalmente te sientes positivo y productivo? Si tu respuesta es sí, ¡entonces tu horario probablemente está funcionando bien para ti!

  • Sin embargo, si notas que aplazas demasiadas tareas para el día siguiente (y luego para el día después de ese, y así sucesivamente) y te sientes desmoralizado, probablemente debes hacerle algunas modificaciones a tu horario.
  • Identifica las áreas problemáticas mirando tu agenda y viendo qué se retrasa. Podrías necesitar revaluar y reordenar tus prioridades si la tarea que se queda a medio camino es importante para ti (como el ejercicio). También podrías necesitar reconsiderar el tiempo asignado para cada tarea. Por ejemplo, en vez de darte 2 horas en la mañana para alistarte, considera reducir dicho tiempo a 1 hora tres días a la semana y programar 30 minutos para trotar con el tiempo extra que se haya desocupado.
  • Ten en cuenta que reorganizar tu horario es común y completamente normal. Toma tiempo para que las personas desarrollen una rutina que funcione mejor para ellas.

Crear y ceñirte a un horario puede ayudarte a ser más eficiente y productivo ya que asociarás tareas a tiempos establecidos. Esto significa que puedes evitar la excusa: “¡No hay suficiente tiempo!”

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